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Nacional

Universidad Nacional presenta claves para entender el 7 de agosto

agosto 6, 2021

El 7 de agosto marcó la historia de Colombia.


Redacción Portada


La historia de mujeres, curas, indígenas, negros esclavizados y criollos, quienes forman parte de las poblaciones que dieron su vida durante la Guerra de la Independencia, es recuperada por el Grupo de Investigación en Antropología Biológica (GIAB), de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

Este grupo, coordinado por el docente José Vicente Rodríguez, del Departamento de Antropología de la UNAL, doctor en Antropología Física, documenta las condiciones de vida de las poblaciones “olvidadas” y analiza sus costos humanos contribuyendo así con la recuperación de la memoria histórica y musealización, en el marco del proyecto investigativo “La campaña de Boyacá de la guerra de la Independencia de la Nueva Granada: perspectiva bioarqueológica”.

“Desde siempre la guerra ha sido considerada como masculina, relegando a un segundo plano, por ejemplo, el rol de las mujeres, quienes alimentaron a los combatientes, les brindaron vestuario, sirvieron de espías, acompañaron los ejércitos, también fueron enfermeras y amantes de la bandera”, advierte el docente.

La Guerra de la Independencia (1810-1824), especialmente la batalla del Pantano de Vargas, se ha investigado desde aspectos militares, políticos, sociales y económicos, destacando en especial la labor histórica de los libertadores.

“Se le ha dedicado poca atención a quienes participaron, murieron y están abandonados en varios campos de batalla y fosas comunes que hasta el momento no han sido localizadas”, comenta el profesor Rodríguez.

Agrega que “factores como la salud, nutrición y demografía, tanto de los combatientes de la guerra como de la población civil, deben formar parte de la memoria histórica, especialmente para tener un contexto de la batalla que representó “la primera gran confrontación entre tropas patriotas y realistas, la que más bajas produjo y llevó a la batalla decisiva en el Puente Boyacá el 7 de agosto”.

De ahí que el GIAB se propusiera, desde una mirada antropológica, llenar los vacíos de información sobre las condiciones de vida de “los sectores olvidados y marginados de la guerra”, que la perspectiva histórica ha mostrado poco al enfocarse especialmente en los próceres. Además, recuperar información transmitida por la oralidad y verificar los costos de vidas humanas en esta guerra.

Otra cara de la batalla

Cabe recordar que aquel grito de Independencia y la campaña de Boyacá se dieron por diversos factores externos e internos: la desintegración de la monarquía española, el apoyo de Inglaterra en la Guerra, la revolución de los comuneros durante el Virreinato de Nueva Granada en 1781 y las malas condiciones de vida.

“La revolución despertó una conciencia nacional en contra de los improperios, de los realistas, contra los impuestos, la pobreza y las malas condiciones de salud que condujeron a que se formaran grupos independentistas que continuaron sus acciones y que finalmente se incorporaron a la campaña de Boyacá”, relata el docente.

A partir de 2008, el GIAB adelanta investigaciones documentales y arqueológicas en el campo de batalla de Pantano de Vargas, en el municipio de Paipa, para reconstruir las condiciones del paisaje de la época (25 de julio de 1819) y de la población.

“Revisamos todos los documentos escritos por testigos de la época. Hicimos una foto de interpretación histórica para documentar las rutas, el escenario, la guerra y las condiciones ambientales, y trabajamos en conjunto con las comunidades habitantes, las Juntas de Acción Comunal y la Alcaldía Municipal de Paipa”.

Entre los hallazgos, descubrieron fragmentos de armas y municiones y un posible lugar de fosas comunes en Barital (vereda Varguitas), que coincidiría con versiones históricas. “Bolívar decía que esta guerra costó 500.000 héroes muertos por la patria. En ese sentido, se identificó que esta batalla –que fue la más cruenta– dejó entre 600 y 1.200 víctimas, el 80 % criollos, tanto granadinos como venezolanos”.

Recuperar la historia

Pese a que la investigación se vio interrumpida por los fuertes inviernos en Paipa y la falta de autorización para indagar en los territorios, el docente insiste en que la historia patriótica se debe contar desde diferentes ángulos, por lo que invita a recuperar la memoria histórica de los campos de batalla en Colombia a través de la musealización.

Esta investigación forma parte del programa investigativo “Rostros y voces de los conflictos de Colombia: perspectiva bioarqueológica”, con la que la UNAL pretende aportar al proceso de recuperación de la memoria histórica de los conflictos colombianos, retornar la identidad y la dignidad de las víctimas, y desarrollar un protocolo de exhumaciones y análisis de restos óseos humanos de Colombia.

Este amplio estudio se realiza mediante documentación, búsqueda y excavación de fosas comunes, análisis de los restos óseos y socialización de los resultados en revistas, libros, seminarios y exposiciones.

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